Viene Muse a Guadalajara, y va Muse a Monterrey. Muse no va al D.F.. Esto me indica dos cosas: Que el Distrito Federal ya no es el centro de eventos que fue hace dos años, cuando tenías que hacer una peregrinación para ver a los Deftones, Kings of Convenience o P.J. Harvey, y que a la gente le sigue gustando Muse como si realmente fueran buenos.
Es un patrón que se ha estado repitiendo desde el año pasado: La llegada de Björk a estas polvosas tierras tapatías, el concierto decepcionante de los Pumpkins en el D.F. y su majestuosa presentación en Guadalajara (no tanto así en Monterrey, donde se pusieron zarapes y sombreros charros, y Corgan le gritó a un tipo que antes de pedir canciones debería de comprar playeras oficiales Smashing Pumpkins, you fucking cheap!) son signos evidentes de que al D.F. le espera solo una ola de festivales donde tendrán que caminar horas, o aguantarse en la lluvia, o soportar que el baterísta se enferme.
Todo esto no es más que buenas noticias para nosotros pobres provincianos, por que ya no tenemos que gastar miles de pesos en ir a un concierto y porque los chilangos sabrán que se siente.
Por otro lado, es una lástima que la gente siga pensando que Muse tiene algo que aportar, son pretenciosos, autocomplacientes, irritantes y en general, son de hueva. Tuvieron un disco bueno hace cuatro años y de ahí se han agarrado para seguir estafando al mundo entero. Como decía, unas por otras.
En fin, esperemos ver a un montón de chilangos por estas tierras preguntando donde hay tortas de tamal para comer al día siguiente del concierto, y encontrando solo tortas ahogadas.
Mientras eso pasa, les dejo una canción de Muse, que creo es la mejor que tienen, y alguna rareza Pumpkin, para que vean de que lado masca la iguana.
Smashing Pumpkins: Apathy’s Last Kiss
Muse: Blackout